sábado, 14 de enero de 2012

The Saturday Post: EL TITO LOCO

Si alguien es capaz de llevar a cabo cualquier idea disparatada que se le cruce por la cabeza, y además encontrarle la lógica a esta, ese es Billete, como le llama su hija. No sólo hizo pasar, transitoriamente, a su hija por su hijo para realizar sus deseos, ya os contaré la historia, sino que cualquier anécdota que empiece por ¿sabéis la última del Billete? es garantía de carcajadas.

La mayoría de los pacientes que pasan por el hospital se limitan a recibir un tratamiento médico. La experiencia de mi tío incluye mucho más. Tuvo que ser operado. Por supuesto, la familia en pleno se presentó allí para infundirle ánimos al convaleciente. Eso supone unas 20 personas en la habitación y otras tantas entre el pasillo y la sala de espera. Hasta los gitanos desaparecen superados por el número.

Después de pasar la tarde entretenido con unos y otros, y transcurrida la hora de visitas, una osada enfermera se armó de valor y se animó a echarles (no son violentos pero la cantidad impone). El pobre enfermo se quedó, al fin, solo. Decidió que ¿qué mejor que aprovechar esa inusitada paz para salir a fumarse un cigarrito? Encontró una puerta en la que se leía "Salida de Emergencia" con una nota en la que se rogaba no fuese empleada en otro tipo de usos. Por supuesto que a esa clase de solicitudes nadie les hace caso y él no iba a ser menos. ¡Si aún iba a estar más tranquilo! Si podía evitarlo ¿para qué iba él a recorrerse todo el pasillo con el suero y la sonda urinaria? Con una salida tan a mano ¿cómo no aprovecharla?

Sin pensárselo dos veces, abrió y salió. Escuchó cómo la puerta se cerraba detrás de él con un click de bloqueo. No se inmutó, ya encontraría la entrada. Cervantes dijo que "cuando una puerta se cierra, otra se abre" y ¡sería por puertas en el hospital! Pero los hados no le fueron favorables y, una vez entregado al vicio del tabaco, se puso a lloviznar. El agradable sirimiri se convirtió en una auténtica ducha en cuestión de segundos. Aquel contratiempo le alteró. Decidió llamar a los cristales de la salida bloqueada para pedirle a un alma caritativa, de esas que peregrinan perdidas por las galerías, que le abriese y poder así refugiarse del aguacero. Su gozo en un pozo: a esas horas los pasillos estaban desiertos. En vez de aplicar la solución de Cervantes, se fue al refranero, en concreto al dicho popular de: "cuando se cierra una puerta, se abre una ventana". Su mala fortuna quiso que las ventanas en cuestión perteneciesen a la hospitalización de Psiquiatría. Todos los locos respondieron a su saludo con grandes aspavientos y, además de aprovechar para pedirle con gestos un cigarro a través de los cristales cerrados, le señalaban entusiasmados al tiempo que exclamaban: "¡Mira ese! ¡Se ha escapado!". Ni que decir tiene que aquel comentario puso en alerta máxima a la planta: ¡UNA FUGA! Sonaron las alarmas y salieron a buscarle dos celadores armados con una camisa de fuerza y acompañados por dos guardias de seguridad. Encontraron a mi tío en pijama, mojado, sondado, con una vía y su correspondiente palo de suero, y un cigarro culpable en la mano. Ante el panorama se puso a agitar los brazos como un poseso y a gritar mientras se señalaba el lugar de la cirugía: ¡qué no estoy loco! ¡qué sólo me han operado de la próstata!

Creo que dejó de fumar. Desde entonces no ha vuelto a pedirme favores médicos, ni tan siquiera me llama cuando va a la revisión (dice que para no molestarme, así que aclaro que no me supone ningún tipo de molestia, todo lo contrario. Una cara familiar en medio de la consulta se agradece, aunque no pueda entretenerme demasiado).Sé que pretendía que no me enterase de su desventura. Menos mal que en nuestra familia la palabra "secreto" es un término efímero.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES!


jueves, 12 de enero de 2012

¡Felicidades Capitán!


Mi primo "el capitán" reúne todas las cualidades de un oficial y un caballero y, lo que es mejor, no es un personaje de ficción. Es una gran persona, buena, inteligente, sensata, trabajadora, pacífica, paciente y tranquila. Además es buen conversador y sabe escuchar. Si todos los miembros de las Fuerzas Armadas fuesen como él, está claro que los conflictos tendrían más soluciones diplomáticas que estratégicas. Es una lástima que no sea así y que, incluso entre los "hombres de honor", a la hora de asignar puestos pasen por encima de él los recomendados por enchufe, que no tienen ni su valía ni sus puntos. Nuestro Capitán no se rinde y estudia para conseguir progresar y ganar nuevos méritos.

Hace unos meses tuvo que realizar una misión de paz en el Líbano. Antes de su marcha organizamos una pequeña "primada" sorpresa en Linares. El plan gozó de una gran acogida y nos apuntamos casi 50 personas. Se hizo necesario reservar en los Orzaez, un salón de celebraciones, amplio y con buena cocina.

Su querida esposa se encargó de mantenerle entretenido toda la mañana. Se trataba de evitar por todos los medios que se encontrase, accidentalmente, con los que habíamos bajado de Madrid, para no despertar sus sospechas. Mi prima se esforzó a conciencia y consiguió no concederle ni un sólo momento de respiro, ni de libertad. Al pobre inocente le resultó imposible hacer nada por su cuenta.  La verdad sea dicha, incluso acabó algo rebotadillo con el apretado programa. Para más inri, la excusa de la reunión en los Orzaez era un vino que daba el abuelo de su mujer, lo que no le resultaba un compromiso demasiado apetecible. Acudió casi a rastras, para cumplir con el trámite y dar carpetazo a la ajetreada mañana.

Cuando llegaron, ya estábamos todos allí. Aunque habíamos quedado a las dos y media, la mayoría se presentó a las 3 menos dos minutos porque, tal y cómo ocurrió, contaban con que hasta las tres (pasadas) no aparecería el homenajeado. Aún no me explico cómo no se encontraron con los más rezagados en la misma puerta. Pese a gritar ¡SORPRESA! a pleno pulmón a su entrada, el Capitán nos miró incrédulo sin terminar de procesar qué demonios hacíamos todos allí. Creo que ni nos oyó, y tardó unos instantes en asumir la situación. A partir de allí, vino la avalancha de besos y abrazos, aunque no nos entretuvimos demasiado que nuestros estómagos también empezaban a opinar. Nos pusimos tibios, para no perder las buenas costumbres, con un millón de aperitivos y, cuando ya no podíamos más, hicimos hueco para el plato principal y, por supuesto, el imperdonable y variado postre. Una vez saciados se sucedieron los regalos, discursos (no sólo del homenajeado, que alguno más decidió aprovechar la oportunidad para soltar su pequeña, y no tan pequeña, charla), brindis, café, tertulia.

Después de aquello nos fuimos a un pub a tomar unas copas para continuar con la sobremesa hasta pasadas las 8 de la tarde. Estuvimos relativamente "solos", en esa soledad que pueden tener 30 personas de la misma familia (ya que no todos se apuntaron a la continuación).

Aquella estancia en el Líbano es, en cierto modo, responsable de la existencia de este blog. A su vuelta, el capitán me pidió que siguiese escribiéndole porque mis divagaciones le entretenían. No toda la culpa es suya sino que, debido el aumento de mi lista de corresponsales habituales y, dado que  ninguno parecía dispuesto a prescindir de mis crónicas, finalmente pasé a hacer posts en lugar de emails.

Esperemos que no tenga que volver a alejarse tanto que le echamos mucho de menos en esos cuatro meses.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES CAPITÁN!

sábado, 31 de diciembre de 2011

Sabios consejos de "Lucky y el Gris"

Esta es la respuesta de mis tíos a mi felicitación por su 40 aniversario. Es tan bonita que se merecía un lugar especial y, leer sus consejos para empezar con ellos el nuevo año, me parece el más adecuado. 

"Cuando leímos la entrada que nos facilitabas, nos quedamos suspendidos en el aire, nos emocionaron tus palabras, son de una ternura y un cariño que te agradecemos, nos proporcionaron una gran satisfacción. No obstante yo no me considero ejemplo de nada y quereros no requiere ningún esfuerzo.

Sobre un sustrato amoroso adecuado y con el que todos empezamos una relación querida, tu tía me ha enseñado a lo largo de nuestra convivencia, tres ideas que nos han servido como una fórmula infalible de felicidad.
La primera desprenderse de cualquier forma de egoísmo en nuestra relación de pareja.
La segunda ponerse siempre en el lugar del otro ante cualquier cuestión.
La tercera depositar la felicidad de uno en la felicidad del otro.
El resultado es mágico.
Como deducirás es vital que el sentimiento sea recíproco para que esto funcione.

Os queremos Grumpy y Dr. House:

Lucky Grijander Yolandina y el Gris

PS: Gracias Maestro por tu comentario, inmerecido." 

domingo, 25 de diciembre de 2011

¡FELIZ NAVIDAD!

Ayer por la noche tuvimos la cena de Nochebuena en casa de mis padres. Como siempre, la cocina materna fue excelente y, aunque abundante, ningún plato era pesado con lo que se pudo probar un poco de cada cosa y dejarle hueco al postre.

El copioso menú consistió en aperitivos de gambas, langostinos con piña, jamón y lomo ibérico. De primero una crema de marisco, muy suave, con tropezones de rape y gambón. Estaba aún más rica de lo que uno se imagina. El plato fuerte fue solomillo asado, poco hecho como nos gusta a todos, acompañado de patatas con nata gratinadas al horno. La carne era tan tierna que se deshacía en la boca, deliciosa.

El Dr. House y yo nos encargábamos de los postres y de los vinos. Llevamos un Mirto, que me pareció genial, y un Viña Real Reserva que también estaba muy bien, aunque no tanto como el Mirto. Además mi madre había decantado un Marques de Riscal, aunque ese es un vino que, aunque no está mal, aún no le he descubierto el encanto.

Para los postres preparé una tarta Tatin de manzana y compré de acompañamiento nada menos que 2 litros (sobró uno) de yogur helado en Llaollao (es un sitio nuevo que han abierto hace poco en La Vaguada y que es, con diferencia, el que tiene el mejor yogur helado de Madrid, mucho mejor que el de Danone, también en la Vaguada) y del "Ö! my God" de la Plza Santa Bárbara. El de Llaollao es igual al de Pinocchio de Linares que tanto me gusta. Espero que, como afirman, sea semidesnatado y bajo en azúcar porque su descubrimiento puede ser muy peligroso. Además mi madre tenía una tarta de Santiago casera hecha por mi tía, que había comido allí al mediodía y, por supuesto, no podían faltar las tradicionales bandejas de dulces navideños.

Las sobrinas habían preparado exhaustivamente su función de aguinaldo. Claro que hermanísima no debió de comprender en su momento el verdadero propósito del numerito, que no era otro que el de mantenernos entretenidos y lejos de su vista durante las horas y horas de ensayo. Aunque las niñas se prepararon el atrezzo, fue su madre la encargada de elaborarles el variado vestuario. Se pasó la mañana pegada a la maquina de coser y aún le cundió porque hizo un vestido a cada una de sus hijas para la cena, y otro para ella, también les cosió a cada una otro de lentejuelas para la representación y, como le debía de sobrar tiempo, decoró camisetas para alguno de los gags. Los frecuentes cambios de vestuario supusieron algún que otro traspiés en el ritmo del espectáculo, con improvisación incluida, al no estar preparada alguna de las actrices principales cuando debían.

La gala se podría clasificar como un variado cómico-musical. Antes de la cena, a modo de entremés, la Pitonisa Ciclón, con un pañuelo de monedas en la cabeza, se ofreció a leernos las líneas de la mano. No esta muy ducha en estos temas por lo que la adivinación la realizó con una chuleta de Internet que consultaba continuamente. A la vista de sus capacidades no dispuso de muchos voluntarios a los que leer. Durante la cena hicieron varios amagos de pretender amenizarnos la comida pero resistimos el embite. Una vez servidos los postres, el acto era indemorable. El Dr. House se sirvió una copa de vino, a falta de algo más fuerte a mano, y todos nos colocamos alrededor de la sala para contemplar el espectáculo. Empezaron con un villancico subidas a unos paraguas con cabeza de caballo, en el que Ciclón cantaba primero, por desgracia tiene el mismo oído musical que su tía, y Sobrinísima hacía el "da capo", más bajito pero con la entonación correcta. Después Ciclón Chistenovich contó un par de chistes viejunos en 3 idiomas que teníamos que averiguar. El ganador se llevaba una foto de la protagonista, motivo por el que su padre ha decidido desconectar la impresora del ordenador,  con autógrafo incluido. Finalmente hubo que sortearla y fue para mi abuela. Le siguió otro chiste, que además era una pista, antes de volver a deleitar nuestros oídos con un villancico en "italiani" para desearnos Buon Natale. Amenazaron con uno en francés, pero como era el intermedio, se trataba de una grabación (no propia) que apenas se oía de fondo y de la que ni siquiera hicieron play-back sino que se retiraron para un cambio de vestuario. Con nuevo modelo, interpretaron otra canción en inglés sobre Blitzen y el resto de los renos de Papá Noel. Mi padre, acostumbrado al inglés de Texas, le costó entender lo de "reindeer" (aunque puede que se deba a que, por allí, lo que abundan son los caballos). Reírnos nos reímos aunque yo voto que, en las próximas funciones, sea sobrinísima la que se encargue de la parte cantada y ciclón se decante por perfeccionar los chistes y aprenderse bien el papel de pitonisa. Eso sí, ambas actrices estuvieron muy pendientes del comportamiento del público al que mandaron callar con frecuencia. Pasaron la gorra, literalmente, con bastante éxito para sus expectativas. Creo que el resultado nos garantiza una función anual hasta los 30 (como mínimo).

Al terminar la exhibición, se oyeron unos ruidos en la terraza. Allá que fueron las crías a mirar y ¡se la encontraron llena de bolsas! Como no había chimenea a Papá Noel le había resultado muy fácil lanzar los paquetes desde su trineo hasta el balcón. Abrimos los regalos, que no habían sufrido ningún desperfecto y, después, terminamos de recoger los platos antes de hacer lo propio los comensales.

¡FELIZ NAVIDAD!

sábado, 24 de diciembre de 2011

La "Fundación" de Nochebuena

Durante las vacaciones de Navidad, la granja se llenaba de críos. Los días eran cortos y, aunque la temperatura de Linares solía ser suave durante el día, las noches eran frescas. Recuerdo con horror los dormitorios del piso superior convertidos en neveras. Para calentarlos disponíamos de una insuficiente estufa eléctrica que para más inri era compartida entre dos habitaciones de casi 20 metros cuadrados cada una. Para las camas, los adultos disponían del lujo de las bolsas de agua caliente.  Por desgracia, semejante invención nos estaba vedada a los niños con la excusa de que no nos fuésemos a escaldar con ellas (la verdadera razón era que no había suficientes para todos). Ni que decir que había que ponerse más ropa para acostarse que para una expedición a la Antártida y, aún así, la nariz se congelaba al sacarla para respirar, lo que hacíamos a intervalos similares a los de los cetáceos. Por eso, cuando se hacía de noche, los primos buscábamos refugio en el salón donde ardía la chimenea. Aquel plan no era el ideal para los adultos que se las ingeniaron para que nos entretuviésemos lejos de su vista, y sus oídos, y soportásemos estoicamente el frío de las naves y del pasillo.

De entrada nos mandaron a jugar a la "era" y el juego elegido solía consistir en el escondite. Ni que decir tiene que esconderse en la granja de noche no revestía ni media complicación. La luz del exterior se limitaba a la lámpara del porche. El resto de la iluminación provenía principalmente de la luna, si había, y de las estrellas, cuando se veían. Además también se filtraba algún rayo entre las ranuras de los postigos de la casa y llegaba el destello de los faros de los coches que pasaban por la carretera más próxima, que estaba a unos buenos 200 metros. En esas condiciones de visibilidad nos poníamos a jugar. El papel del que "se la llevaba" solía recaer en uno de los pequeños, ya que a ninguno de los mayores nos atraía en absoluto esa tarea. Cuando empezaba a contar, todos los primos aprendíamos a contar hasta cien a edades muy tempranas, el resto desaparecíamos entre las tinieblas. Al terminar la cuenta, el pobre pringado, si era un poco espabilado, se dedicaba a esperar bajo la luz del porche a que el resto nos aburriésemos, o nos congelásemos, para tratar de pillarle desprevenido y "salvarnos". Una vez que el más iluso de los escondidos hacía la tentativa, y por supuesto fracasaba en el intento, los demás, ateridos, íbamos detrás, porque total ya sabíamos que no nos tocaba "ligarla" en el siguiente turno. El problema radicaba en que era aburrido esperar y, con frecuencia, procurábamos escondernos y refugiarnos del frío al mismo tiempo. Para ello nos guarecíamos en algún rincón en el interior de la casa. Esta ubicación presentaba la ventaja añadida de salida directa al porche, con sólo un descansillo por medio, lo que se traducía en una mejor posición para salvarse. Lógicamente, esa no era la idea de los mayores al mandarnos fuera a jugar.

Se estrujaron las neuronas para dar con un nuevo plan más acorde con sus objetivos. Así optaron por el de exigirnos "hacer méritos" para ganarnos el aguinaldo. Dichos méritos consistían en montar "en secreto" una larga y variada función sorpresa que se estrenaba tras la cena de Nochebuena. No hacíamos un pase único de la misma sino que las representaciones se repetían al igual que los programas navideños de la tele (que si uno se descuida puede verlos incluso en Agosto). Los bises servían para reclamar el aguinaldo a los que, por algún otro compromiso, se habían perdido el primer pase. Dicha función con ánimo de lucro fue bautizada como la "Fundación".

La tradición sigue en pie y, hermanísima, sabiamente, ha pasado el testigo a las sobrinas que se encargarán este año de amenizarnos la velada. A petición de las actrices principales, habrá una crónica del evento en el blog. Se ha mantenido el secreto así que no puedo adelantar nada. Supongo que admitirán solicitudes para repetirla en Linares aunque, lógicamente, el público deberá aflojarse el bolsillo para que accedan.

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Feliz Cumpleaños Salut!

Mi prima Salut es de la generación de hermanita, así que también supone una "evolución en la especie", en este caso en lo referente a la cualidad de "angelical". Posiblemente sea el bebé más bonito y dulce que yo haya visto nunca y, no solo eso, sino que además, en su caso, su "ángel" no se refiere a su aura sino a lo buenísima que es. Al igual que su padre, es de estas personas que poseen bondad natural y no les sale nunca el "hacer maldades". Ese concepto no entra ni siquiera en su cabeza, al igual que la mía está reñida con la paciencia y la moderación. Incluso su parto fue tan sencillo que le permitió a mi tía estar en casa en Nochebuena trinchando el pavo que había preparado ella misma.

Pese a su dulzura no es ni empalagosa ni sosa. Todo lo contrario. Es discreta, alegre, se apunta a un bombardeo y es tan divertida que, junto con más primos y algunas amigas, montaron un grupo de payasos con los que amenizar los cumpleaños. Fue entonces cuando los sufridos naranjos de la granja empezaron a cumplir su función de árboles frutales en lugar del de refugios enramados a los que nos encaramábamos sin piedad. El caso es que las naranjas, algo amargas y catalogadas por mi abuelo de no comestibles, se convirtieron en la herramienta perfecta para entrenarse en malabarismos. Aunque se supone que eran pequeñas y ácidas, cuando a las tres de la tarde mi señora madre aún no había vuelto de los gitanos y el hambre azuzaba, sí que nos las tomábamos para apaciguar el gusanillo, y nos sabían a gloria.Entre tejados, árboles y, una vez llegado el verano y los tejados de uralita dejaban de ser térmicamente recomendables, la piscina, en la que permanecíamos horas en remojo hasta arrugarnos como pasas, por donde menos se nos veía era a ras de suelo. Incluso cuando se rompieron los columpios, empleamos su armazón para trepar y hacer equilibrios (en realidad ese uso fue anterior a su ruptura, menos mal que mi abuelo escogió un modelo bien resistente que aguantó nuestras escaladas sin resentirse).

Si a los payasos malabaristas les añadimos las acrobacias, las funciones familiares y los animales de mi hermano, está claro que la granja de mi infancia distaba muy poco de convertirse en un circo. Eso es precisamente en lo que parecen consistir las oposiciones de magisterio con las que mi pobre prima se ha dejado estos últimos años las cejas a base de estudiar y preparar temas. Al igual que en la lotería el azar juega un papel primordial a la hora del examen. No sólo influye en los temas que le caen a cada víctima en suerte sino que el tribunal lleva a gala el sortear las notas a su antojo. Sus flagrantes injusticias en esta última ocasión consiguieron chamuscar los límites de la infinita paciencia, no sólo  de mi prima, sino también la de mis tíos. No obstante, gracias al equilibrio que la caracteriza y a su alegre dulzura, enseguida recuperó su radiante y serena sonrisa.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES SALUT!

lunes, 19 de diciembre de 2011

¡Feliz cumpleaños Titón!

La naturaleza utiliza un truco para asegurar la perpetuación de la especie. Consiste en que el primer retoño suele ser un niño tranquilo y bueno para así engañar a los incautos y primerizos padres y provocarles el deseo de ir a por otro churumbel de similares características. ¡Ja! Lo que se suelen encontrar habitualmente es con la otra cara de la moneda: un pequeño movido y travieso que revoluciona sus vidas y las de su, hasta entonces, tranquilo hermano.

En el caso de mi primo Titón, la que la naturaleza había preparado era tan gorda que, previamente, mi tía tuvo no sólo uno, sino dos bebés dulces, tranquilos y adorables. ¿Qué mejor idea que ir a por el trío? No sabían la que se les avecinaba con el nuevo "angelito". De los adjetivos anteriores el único que se podía aplicar con justicia era el de adorable, al que se añadieron, con mucho peligro, los de listo, gracioso y cariñoso. En realidad, esas deseables cualidades referidas a mi genial primo constituían un arma de doble filo porque, tras presenciar alguna de las brillantes ocurrencias del niño, uno tenía muchas más papeletas de reírse, y mucho, de la trastada y de abrazar, antes que regañar, al pilluelo.

En vista de la dificultad que suponía la labor educadora del chiquillo, tarea en la que colaboró en gran medida la tita Chan-Lee, según la bautizó el crío, sus padres buscaron la manera de canalizar su rebosante energía. La terapia utilizada fue la del deporte: karate, fútbol, baloncesto, natación y atletismo, además de los juegos, tejados y caballos de la granja. Mis tíos pensaron que un cuarto hijo, Posti, ayudaría a mantener entretenido al tercero. Efectivamente así fue: el cuarto se hizo inseparable del tercero y le secundaba en todos y cada uno de sus innovadores planes. Tampoco creo que sus padres contaran con los daños colaterales de esa asociación sobre el resto de la familia y allegados. Así, los dos niños se limitaban a jugar al béisbol exclusivamente durante las visitas de los Manolos, en las que ambos, despertaban a mi cuñadísimo por las mañanas a golpe de bate, con lo que el pobre no sabía si lo que tenía era resaca o algún tipo de contusión.

Tanto deporte le labró una carrera como profesor de gimnasia. Su primer trabajo fue en Canena donde, independientemente de sus orígenes, consiguió que todo el pueblo le adorase. Fue agasajado hasta la saciedad para que se sintiese como en casa. Tuvo que abandonar el puesto al año siguiente, con algunos problemas digestivos.

¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES TITÓN! (y dale muchos besos a Posti)
(Pincha en la imagen para aumentarla)